Libertad para opinar

Hoy voy a hablar un poco sobre la libertad para opinar. Pero no como parte del derecho humano fundamental, sino de una manera más personal. Ya que no me estoy preparado para hacer un ensayo sobre este principio básico de la democracia, me he decidido a hacer una entrada de carácter íntimo. Intentaré explicar por qué me siento absolutamente libre para opinar sobre las novelas de los demás.

Foto de Mika Baumeister en Unsplash

Si hay algo que me ha proporcionado cierta libertad para opinar sobre las novelas de otros autores es publicar mis obras. Ahora, cuando critico aspectos que me parecen negativos de una novela, siento que tengo las espaldas cubiertas con mis escritos. No digo que mis novelas sean mejores que las que critico, ni mucho menos, es simplemente que juego en igualdad de condiciones con el criticado. Si se siente vilipendiado, puedo decirle: «aquí está mi pecho, puedes apuñalarlo tú también». Tampoco digo que el que no escribe o publica no pueda opinar con total libertad, por supuesto, pero, personalmente, sí me he quitado esa excusa que se puede usar por parte del criticado: «prueba a hacerlo tú». Es como toda esa gente que critica a los jugadores de fútbol desde el sofá de su casa.

Creo que estar expuesto a que critiquen mis novelas me da cierta tranquilidad a la hora de hablar de las de los demás, pero, a la vez, me ha ayudado a hacerlo desde el respeto a su trabajo y desde la comprensión de lo que cuesta plasmar las ideas en palabras. El hecho de que se publique tu obra significa también que te expones a las opiniones de la gente, eso lo asumimos todos los que escribimos, y no es fácil encajar una mala crítica (sé de lo que hablo). El asunto es que, como hemos podido comprobar recientemente con la polémica video-reseña de Las chicas Britt, las críticas no siempre son buenas.

Obviamente, no me refiero a exponer los errores que se hayan podido cometer, me refiero a cuando esos comentarios están hecho con mala intención. Este es, en mi opinión, el caso del dichoso vídeo. El vídeo destila una intención de hacer daño envuelta en un manto de sinceridad (que no pongo en duda) que resulta vergonzosa. No sé si puedo valorar la intención de las creadoras del vídeo, realmente es algo que sólo pueden saber ellas, pero la sensación que me da es que no han tenido las más mínima intención de ser amables a la hora de exponer sus ideas. Hablo de una amabilidad entendida como el cuidado mínimo que se puede tener a la hora de hacer daño a alguien. Ellas saben que esas críticas, expuestas además de esa manera, pueden hacer daño a quien las recibe, y visto desde ahí, podrían haber sido más amables.

Antes de terminar, quiero decir que no es mi intención reavivar esta polémica (el número de visitas a mi web no augura que este contenido se haga viral), pero me apetecía dar mi opinión sobre este tema y creo que este momento, lejos ya del fuego de la batalla, es bueno para expresarla.

Desde mi libertad, he opinado (pido disculpas por ponerme cursi).

Deja un comentario

ENRIQUE DE LA CRUZ
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.