Atención, pregunta nace de una idea sencilla: formular la misma pregunta a distintos escritores y escritoras y dejar que cada uno la responda a su manera. No hay respuestas correctas ni definitivas.
El primer escritor en responder a mi primera pregunta es Ángel Barrios. Autor salmantino, ha escrito guiones de cine, novela negra y de terror. Un autor con un sentido del humor genuino del que hace gala también en persona. Puedes comprobarlo visitando las muchas ferias y eventos varios en los que participa. Su último libro, hasta la fecha, es Licuatum, un thriller psicológico con ese toque especial de Ángel.

Sin más dilación, aquí vamos…
ATENCIÓN, PREGUNTA:
¿Cuál es la regla que guía la mayoría de tus decisiones como escritor?
En principio, tal y como me dijo Enrique, se trataba de una pregunta sencilla. Al leerla y, tratándose de Enrique, lo creí.
Una vez metido en la cuestión no me lo parece tanto. Y no debería ser así, ya que se trata de una pregunta clara, de esas que merece respuestas objetivas concretas y cerradas.
Y podría responder así. Sin embargo, creo que no sería justo para la importancia y trascendencia del interrogante que se plantea, ni tampoco para el preguntador, que seguro espera, además de sinceridad, algo de más que un simple esquema.
Como escritor autopublicado la escritura es un proceso bastante más amplio que escribir el libro, el manuscrito, que llamamos con naturalidad de escritor cuando llevamos ya un par de ellos. La portada, la sinopsis, el modo en el que se dará a conocer la obra, o sea la temida publicidad que cautive a los algoritmos que a su vez seducirán a la plataforma o red social que, por arte de magia informática y de frases impactantes se encargará de que se logre el flechazo con el lector.
De lo último, el aspecto de la promoción, si no es necesario hacer referencia a ello a medida que redacto la contestación, voy a olvidarme.
La primera decisión que se toma como escritor, una vez que se ha deducido escribir un libro, es el libro a escribir. Aquí entramos en el mundo de las ideas, de las semillas. ¿Qué siembro? Antes de comenzar a preparar la tierra, maquinaria, mano de obra y demás, debemos analizar un poco (o un mucho) esa idea, comprobar hasta donde puede dar de sí, algo así como el número de hectáreas que podemos sembrar con las semillas de que suponemos. Puede que no da para mucho, con lo que se puede reservarpara otra ocasión, o como complemento del cultivo principal. Sea como sea, de todas las ideas que se tienen y merecen un cierto desarrollo por los temas que se van a tratar a través de ellas, se elige una.
En mi caso, suelo quedarme con más de una, pues escribo siempre varios libros a la vez. Las reglas, y esta es la contestación a este primer punto: que me guste a mí; que esté seguro de disfrutar el proceso de escritura (más adelante el asunto se puede atragantarse por otros motivos o por el mismo por el que se tomó la decisión, no se puede saber de antemano, aunque esto también es interesante de vivir como escritor); que ofrezca algo que no se ha plantado antes o, al menos, con alguna novedad en cuanto forma, estructura, personajes…
Una vez centrados en la idea toca decidir el género. Este aspecto viene en parte acotado por la elección anterior, la idea. Aun así, por ejemplo, sobre un crimen fruto de una venganza, idea oscura, criminal, puedes tratarlo desde varias perspectivas, tanto en cuanto temas a desarrollar (el fondo de la obra), como con la maquinaría que lo vas sembrar, el vehículo: puede ser un thriller romántico, legal, una novela negra oscura, una policíaca de investigación o una comedia negra. Esto determinara el tono y otras cuestiones que hay que estar dispuesto a asumir durante los meses que dura el viaje. Además,decidirse por uno u otro género tiene una mayor o menos complejidad a la hora de escribir y conseguir lo que se pretende del lector cuando sus pupilas recorran las páginas.
Al tomar esta decisión me guío por dos señales: la primera vuelve a ser el que realmente me apetece hacerlo; la segunda, fruto de la experiencia, aunque tardía, lo reconozco, que género tiene más salida y tirón en cuanto a ventas. Inexplicablemente, suelo revelarme cuando decido hacer algo basándome en si va a vender, si el género está en auge o en encajar en una categoría, una actitud poco inteligente, me temo, siendo esto lo que me lleva a escribir varias novelas a la vez y de varios géneros o subgénerosdistintos. Tal vez lo que trato es de complacer a todos mis yo. O puede que todos mis ellos. Más adelante, al recorrer el camino, me decidiré por termina primero una u otra, y esto si depende exclusivamente del placer de la escritura.
Lo anterior se me antoja importante para un escritor, me refiero a escribir algo con lo que no estás del todo cómodo, o más bien, dejar de lado algo que te apetece más, porque ya ha quedado claro que, si no estoy a gusto, no va a ser escrito. Desde que decidí de que además de ser escritor quería que mis libros fuesen leídos bajo la modalidad de intercambio de dinero por ejemplar, o sea que se vendiesen, intento conseguir el equilibrio entre lo que me apetece hacer y lo que intuyo va a gustarle al lector, siempre (y esto no renuncio) pasado por mi forma de verlo, mi estilo y el modo en que me apetece contarlo. Quiero decir que las impulsivas decisiones que se toman al comienzo del proceso, la mayoría conclusiones precipitadas, tan románticas como irrenunciables para el artista, más adelante se razonan y matizan por el camino para intentar conseguir que de lo que se siembra crezcanfrutos que recoger y el final del proceso no consista únicamente de contemplar el magnífico campo de espigas como cabezas de bebés del que dispones pero que nadie va a cosechar. Esto es otro tema, doloroso y para el que también hay decisiones que tomar, ya que un libro, al contrario que el trigo o los girasoles no se pudren sobre sus tallos, en el campo, un libro siempre está vivo y sus frutos siempre pueden llegar. Nunca me olvido de ninguno de mis libros, para los miles de lectores que aún no los han leído siguen siendo «novedades literarias adictivas». (En lo que publicidad se refiere, he perdido la vergüenza, estoy convencido de que si no utilizas ciertos términos y expresiones para la promoción, alguien podría pensar que tienes un plan oculto o tramas algo siniestro, pudiendo llegar a denunciarte a las autoridades).
Para ser sinceros, tras un baño en la piscina, matar unas avispas malintencionadas y hacer una movida en la depuradora, ya no sé por dónde iba. Dadme unos segundos para revisar lo anterior.
Sí, prácticamente está dicho. Hay también decisiones complementarias, como la estructura del libro, el final, los nombres de los personajes, referencias que aparezcan… También son importantes. Aquí, intento que todo lo que escribo tenga un significado, al menos para mí. Admito que si un nombre es feo o no cuadra en la época en la que está ambientada la historia, lo cambio, pido mentalmente perdón al referenciado e intento meterlo en otro libro en elque se sienta más a gusto.
Por último, quiero hacer una breve referencia a las portadas de los libros, lo primero que ve el futuro lector. Suelo tener varios modelos de portadas para cada libro, al igual que ocurre con las películas o con los discos cuando se grababan y vendían en físico. Cuando el libro combina varios géneros, utilizo unas u otras dependiendo del tipo de promoción y las categorías de Amazon en las que estén incluidas en cada momento. Es una gran ventaja poder cambiar la portada cuando te la gana. Al igual ocurre con las sinopsis.
En definitiva, suelo guiarme por intuiciones, por lo que me gusta, me agrada y me apetece. ¿Cómo si no me hubiese puesto a escribir un eco thriller distópico que se publica en unos días? Antes, solía pedir opinión sobre ciertos aspectos, el tema, la portada, título, cosas así, pero si me recomendaban un cambio que no me apetecía, no hacía caso y seguía adelante con mi idea, por lo que ahora, en raras ocasiones pregunto. Muestro, informo, pero sin dar opciones a que nadie elija por mí hasta el punto de enfadarme si alguien le gusta una portada que le enseñocomo cebo, simplemente para que elija la que a mi gusta y quedarme y tranquilo. En fin, que hago un poco lo que da la gana y durante el proceso recapacito sobre algunas cosas, discuto conmigo mismo y pierdo.