Los timadores, de Jim Thompson

Truman Capote escribió una columna en New Yorker titulada Mis amigas me prestan sus joyas, que recordé cuando mi amigo Miguel me dejó la novela de la que hoy hablo. Remataba la columna el escritor americano diciendo que lo peor llegaba cuando, después de varios meses de paciente espera, sus amigas le pedían que se las devolviese. Entonces se encontraba ante el dilema de devolver las joyas o perder a una amiga.

Eso es algo que también ocurre con los libros, que uno no ve el momento de devolverlos. Se da la coincidencia, además, de que este libro también es una joya, pero yo no soy Truman Capote, yo devuelvo los libros, soy un tipo de confianza.

El libro que me prestó es Los timadores (aunque yo me empeñe en llamarlo Los impostores), del prolífico Jim Thompson

Venía de ver la película basada en la novela recientemente y tenía en la cabeza la inolvidable 1280 almas, del mismo autor, así que me disponía a pasar un magnífico rato de lectura.

Me temo que la experiencia de mi lectura se vio empañada por estos dos hechos.

La película, con mi actor fetiche John Cusack en el papel protagonista de Roy Dillon; Anjelica Huston, como madre del timador de poca monta Dillon; y Annette Benning como amante del primero.

El trío es poderoso, sin duda y no pude abstraerme de ver sus caras a la hora de leer la novela.

La historia es algo más ligera que otras de Thompson, aunque las relaciones entre los protagonistas no están exentas de carga psicológica. Los celos de la madre de Dillon hacia la nueva novia del chaval son más que evidentes, pagando incluso a una enfermera para que se camele al protagonista.

Narrativamente me pareció una historia algo inconexa, como un puzle de escenas que no tienen una trama global que las arrastre. Es una historia de relaciones, de personajes. En ese sentido, el que más expones es Dillon, que se muestra menos ambicioso que sus dos compañeras de viaje.

Sin duda, lo más importante son los enlaces entre los protagonistas, un territorio, el psicológico, que Thompson maneja bien.

Por contra, no hay una trama, un gran timo, por ejemplo, que sirva de pegamento para los personajes, por eso creo que la novela no me terminó de gustar.

La novela no es muy larga, apenas 175 páginas tiene la edición de Círculo de Lectores, y tiene escenas potentes y un ritmo alto, se detiene lo justo en momentos pasados, con el fin de dar pinceladas al dibujo de los personajes, y tiene un final trágico que te deja dándole vueltas un rato a lo que has leído. En ese sentido, está bien rematada.

Resumiendo, la novela, en conjunto, es un entretenimiento muy aprovechable a la que le falta algo para ser una gran novela. 

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