Sin esperarlo, por una de esas extrañas situaciones que suceden en los meses de agosto, he escuchado Vagalume, de Julio Llamazares.

Me gustan los audiolibros, qué le voy a hacer. Me gusta echar un vistazo por la aplicación de eBiblio y ponerme algún título. No todos los libros suenan bien en este formato, y no creo que sea cuestión de técnica sonora, es más un asunto de maridaje. Hay libros que no suenan bien, creo yo. Pero este es otro tema.
En este caso, Vagalume me llamó la atención por su autor, del que había oído muy buenas críticas.

Vagalume no me ha parecido una gran novela, pero sí me ha gustado. Es un ejercicio de búsqueda —quizás la del propio autor—de una persona envuelta en un halo, en principio, de maestro y mentor del narrador: Manolo Castro. Con todo lo que ello conlleva, una parte misteriosa y una gran parte de nostalgia.
En esta primera parte, Llamazares nos obliga a salvar cierto escollo en forma de lugares comunes, pero merece la pena avanzar un poco para descubrir lo que viene luego.
Con el paso de las páginas, vamos descubriendo las capas de piel que recubrían al que quizás sea el auténtico protagonista de la novela.
La veo anunciada como una novela de misterio y sí, tiene misterio, pero no al uso. El misterio al que nos acercamos es algo más profundo, algo más hondo que un simple «¿qué pasó?». Lo que busca el narrador es montar el puzle de las sombras de esa persona que él creía conocer. Y lo hace a través de las novelas que el fallecido escribió, pero nunca publicó. Una de ellas, la chispa que inicia el incendio, se la proporciona a nuestro narrador una pirómana misteriosa que, por supuesto, terminará siendo importante en la obra.
A raíz de esas novelas y de las charlas con conocidos y familiares del fallecido mentor del narrador, el autor llega a entender un poco más la figura verdadera del hombre. Sus tres vidas, pública, privada y secreta, se dan la mano entre sus escritos.
La novela me ha dejado un buen sabor de boca y le sucederá lo mismo a cualquiera que disfrute de esas novelas que mezclan literatura, misterio, el oficio de escribir, el amor… la vida.